12, Enero, 2018

Por Karla Lara

Comienza el 2018 y quisiera pensar (de hecho me esfuerzo en hacerlo) que ya se trata de un periodo distinto y que puede venir mucho y mejor, sin embargo,  los escenarios no son tan alentadores.

De vista a un nuevo año sigo percibiendo a una sociedad regresando del periodo vacacional no tan enganchada con lo que nos incumbe a todos como ciudadanos.  México necesita con urgencia un próspero y mejor año 2018. Estas semanas pasadas que nos dieron a algunos una determinada pausa, me sirvieron para confirmar que muchos opinan (porque creen saber), pero pocos saben porque no se involucran, no van al fondo, nos permitimos estar distraídos como sociedad en temas irrelevantes, pero si se trata de compartir puntos de vista todos tienen algo que decir “desde su humilde opinión”, (que casi nunca es humilde). 

Para ser precisa, me refiero a los temas políticos, a la próxima contienda electoral, a la situación económica del país, a los incrementos de precios en productos y servicios básicos, a la memoria corta y selectiva que tenemos cuando se trata de funcionarios y servidores públicos ocupando nuevos cargos sin haber siquiera desempeñado de manera adecuada el que acaban de renunciar.  Me refiero a la violencia en sus mayores índices registrados, a la delincuencia imparable e incontrolable en todos las zonas del país. Se olvidan de pronto los damnificados del S19 y también las promesas incumplidas de nuestros gobernantes.

Este 2018 quiero para México la paz, quiero la seguridad para mí y para quienes vivimos en este país, quiero la estabilidad económica y un mejor poder adquisitivo, quiero certeza jurídica para los migrantes, quiero que se construyan espacios seguros en la Ciudad de México y en el país completo, quiero que se respete el Estado de Derecho que permita la libertad de expresión y el goce de todas las garantías individuales que otorga nuestra Constitución, quiero trabajo para todo el que lo necesite, pero esos no son propósitos, son deseos, son aspiraciones y ojalá no sean solo los míos.

Este 2018 deseo que dejemos de ser activistas de sillón por cientos de causas sobre las que no actuamos y que si juzgamos, quiero y me encantaría que cada uno pueda elegir al menos una causa, una sobre la cual ejerzamos acción y opinión con información fundada, quiero que los mexicanos (y “las mexicanas”) tengamos una voz fuerte y firme que pueda generar cambios sobre cosas que trasciendan: métodos y sistemas de educación, seguridad en las calles (todas las zonas, todos los horarios), acciones que disminuyan y ojalá erradiquen la violencia de género (contra hombres y mujeres), las que den acceso a la salud, a la nutrición y a la habitación de todas las personas que viven en México, causas que permitan identificar y abolir el maltrato y el abuso infantil, cualquier acción que detenga, denuncie o merme la corrupción.

¿Suena romántico?, no creo que lo sea, quizá levemente utópico, pero todos podemos hacer algo desde nuestra pequeña célula para cambiar lo que vivimos en el día a día, a veces será con acción, otras será no formando parte del problema: se llama “responsabilidad social” y la tenemos todos, no compete solo al gobierno o a la iniciativa privada, nos involucra a cada uno de nosotros. No se trata solo de leer y debatir o mal difundir la noticia, se trata de analizar lo que leemos, lee ir a fuente antes de compartir lo que tenemos enfrente, se trata de usar los medios y las redes sociales a favor y también responsablemente, se trata de entender y de explicar (cuando lo entendemos), cual es el entorno a quienes no lo entienden.

Se trata de ofrecer y poner en servicio nuestras habilidades y capacidades y hasta nuestras “competencias” para ser muy corporativos. Se trata de sentarnos derecho y dejar de estar relajados y echados para atrás en el típico “siempre es lo mismo”; porque generar el cambio en cada situación depende de que alguien lo inicie y de que otro lo siga, así de sencillo.

Me encantaría poder afirmar categóricamente que este 2018 será un año de cambio, de mucho bueno y mejor para todos, que aprovechemos el impulso del inicio para ser mejores personas y mejores ciudadanos, para juzgar menos y para actuar mas.

El 2017 nos quitó demasiado, no fue un año sencillo, (y claramente no podemos culpar al calendario), pero de pronto ayuda reconocer que se acaba un ciclo y que comienza otro y que todos podemos volver a comenzar.

En el 2017 mataron a mi hermano y a miles de personas mas en el país, ese hecho marcó mi vida para siempre, viré la mirada a tantos homicidios calificados sin resolver, a los secuestros y desapariciones sin ton ni son, a las carpetas de investigación cerradas sin resultados ni seguimiento, en el 2017 la violencia nos dominó, la inseguridad se impuso y la corrupción alcanzó récords históricos, el S19 fue una representación física real y catastrófica de lo sentido y devastado que está nuestro país, un evento natural que generó un daño inmenso, en el 2017 las noticias negativas una tras de otra dejaron de llamar nuestra atención y se volvieron rutina.  Dejemos todo eso atrás, porque estoy cierta de que a pesar de todo el pesimismo real que todo eso generó en nosotros, también hay conmigo personas que aún creen que el cambio es posible, y que sí queremos darle realidad a una mejor versión de nuestro país porque lo merecemos todos. Alza la voz.

@KarlaDoula

 

 

 

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