14, Noviembre, 2017

Este apellido es utilizado para referirse de forma despectiva a los oficinistas

En México ser “Godínez” se convierte en una aspiración cuando derechos como el servicio médico se han convertido en un privilegio

En México el apellido Godínez se utiliza para llamar a las personas que trabajan en oficinas o en dependencias gubernamentales con un horario fijo.

El término “Godínez” en ocasiones es utilizado en redes sociales para referirse de forma despectiva para quienes desempeñan este trabajo.

Sin embargo, este apellido dejó de ser un tema para bromas o memes en Internet y comenzó a utilizarse en revistas culturales, programas de radio, televisión y en artículos universitarios para referirse a trabajadores con bajos sueldos y sin expectativas de un mejor futuro.

Para Javier Torres, creador del sitio web llamado “Mundo Godínez”, todos somos Godínez porque es una forma de vida de millones de personas.

“Se piensa que es nada más la gente que usa corbata y traje, pero es una forma de trabajo. A lo mejor (en tu empleo) tienes otros horarios, pero no dejas de reportarle a alguien, de tener horas de entrega“, explica para BBC Mundo. 

Origen del término Godínez

Realmente no se sabe de dónde surgió el término Godínez, pero su antecedente se encuentra en los años 60 cuando a los oficinistas se les llamaba “Gutierritos” como un personaje que aparecía en una telenovela con el mismo nombre.

“Gutierritos” era un hombre que sufría las humillaciones de su jefe, era maltratado por su esposa e hijos, pero a pesar de todo, él se esforzaba por salir adelante con su trabajo.

El nombre de “Godínez” se comenzó a utilizar en los años 80 con la serie de televisión “El Chavo del 8”, donde uno de los personajes era un niño con este apellido que se caracterizaba por no estudiar y que siempre evitaba participar en clases.

Otros señalan que este término proviene de la serie animada Los Simpson, en la que un personaje es identificado con este apellido y tampoco realiza bien su trabajo.

¿Qué es ser  un “Godínez”?

Ser Godínez en México es una forma de vida, existen características que definen a los oficinistas, por ejemplo: un horario de tiempo completo que inicia a las 8:00 a.m. y concluye a las 5:00 p.m. con una hora para comer.

La dieta de los oficinistas está acompañada de consumir alimentos en la calle, generalmente de pie o sentados cerca de su computadora porque necesitan terminar su trabajo pendiente.

Es normal que un godín salga con sus compañeros a tomar una copa de vez en cuando, pero sin quitarse el gafete de identificación de la empresa.

Algunos están obligados a soportar malos tratos en su empleo porque están convencidos de que no pueden encontrar uno mejor.

¿Qué piensan los oficinistas sobre la forma de llamar a su oficio?

Sergio Contreras, un oficinista del lujoso barrio de Las Lomas, en la Ciudad de México en entrevista para BBC Mundo aseguró que el término “Godínez” no le molesta.

Asimismo Antonio Mendoza, trabajador de una oficina de la Secretaría de Economía, considera el término divertido y dice que es “padre (bueno) ser parte del Godinato”.

Sin embargo para Luisa Abigail, que trabaja como secretaria en un despacho de contabilidad en el Centro Histórico de esta ciudad, asegura que el término le incomoda: “¿por qué tienen que elegir un nombre para un empleo como cualquier otro? ¿Trabajar en una oficina nos hace distintos?”.

Al respecto, el especialista de la Universidad Iberoamericana, Fernando Bermúdez explica que la palabra godín es una etiqueta utilizada de forma despectiva para oficinistas, burócratas y otros asalariados que viven en su trabajo una rutina aburrida.

Ser oficinista también es discriminatorio, por ejemplo, en el Medium.com, Andrés Román compara el empleo godín como algo atroz e inadecuado.

“A veces llevar un sándwich de atún todos los días en la bolsa de Walmart puede ser la razón que no has entendido por la cual no obtuviste la promoción que buscabas”, describe Román.

En México, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), 11.8 por ciento de los mexicanos con empleo fijo son oficinistas, mientras que un 13.5 por ciento son trabajadores independientes que no cuentan con seguridad social ni derecho a jubilación.

Por lo tanto, en un país donde la precariedad laboral está al alza según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), y en el que derechos como el servicio médico se ha convertido en un privilegio, ser “Godínez“ se convierte en una aspiración.

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