20, Marzo, 2017

Los piropos pueden ser castigados con multas o un día de arresto

“El acoso funciona como una manera para validar la masculinidad de los integrantes de los grupos y otorgar estatus: en vez de ser castigado, se felicita”, dijo el psicólogo César Galicia

Por Juventino Montelongo

A principios de este mes se estuvo convocando a una campaña de “arrimones” en varias estaciones del Metro de la Ciudad de México, principalmente desde diferentes grupos de Facebook.

A pesar de que las autoridades capitalinas lograron que dicha campaña se deshiciera, las convocatorias no han cesado, no solo en la Ciudad de México, también en Saltillo, el Estado de México, Monterrey, independientemente que en dichos estados tengan Metro o no, el acoso hacia las mujeres no para.

Tan sólo la semana pasada, la famosa bloguera y periodista, Tamara de Anda, fue acosada por un taxista, por lo que interpuso una denuncia en su contra y como el chofer no pagó su multa, tuvo que pasar 24 horas en los separos, conocidos como “El Torito”, tal como lo establece la Ley de Cultura Cívica del Distrito Federal.

Páginas como “Arrimones reales México”, “Arrimones consensuados Querétaro” o “Arrimones en el Metro”, son parte de decenas y decenas de grupos abiertos y cerrados, que registran de 500 hasta casi los cuatro mil miembros.

En ellos, los miembros comparten fotografías de usuarias del transporte público.

Alguien sube una imagen de la chica que estuvieron acosando, y de inmediatamente recibe comentarios de otros sujetos: “Quisiera saber si alguna de las damas de aqui tambien viaja en la linea 12 y que guste ir agusto en su trayecto”, “Dejo what x si una damita cachonda kiera un arrimon de verga 55…”, “Alguna chica del df que quiera rico arrimón manden what’s 55…”.

“Hace años iba sentada en el micro y un tipo me metió la mano entre las piernas, estaba morra tenía como 16 o 17. Fue como lo que más recuerdo, fue traumático. Le torcí los dedos: estaba morra y no supe qué hacer. Así que le saqué la mano y le abrí los dedos hasta que le dolió y el wey no dijo nada”, narró Valeria, músico independiente.

El psicólogo César Galicia calificó estos actos como algo “tremendamente injusto”, ya que cuando una mujer pasa por una situación así, tiende a sentirse agredida, insegura, acosada, molestada.

En entrevista, al ser cuestionado sobre qué otras formas de acoso existen, aseguró que son varias.

“Creo que la más común es la comunicación no solicitada. Los hombres solemos acercarnos a las mujeres y piropearlas, hacerles cumplidos, saludarlas, etc., sin preguntarnos siquiera si ellas tienen intención de interactuar con nosotros. Es algo muy violento, invadimos su espacio personal y las vemos como un objeto que está a la merced de nuestra voluntad. Tenemos que dejar de hacerlo”.

Al compartir imágenes de otras chicas, ¿cómo ven los usuarios de estos grupos de Facebook la interacción entre ellos a través del acoso?

“El acoso funciona como una manera para validar la masculinidad de los integrantes de los grupos y otorgar estatus: en vez de ser castigado, se felicita con likes, comentarios, aprobaciones por haber tomado las fotos. Es decir: se lucra socialmente a partir del acoso. Es algo horrible. Los hombres que estemos conscientes que eso es violencia tendríamos que señalarlo, denunciarlo: quitarle poder y estatus a otro que violenta”.

Sobre el llamado espacio personal, Galicia asegura que es fácil delimitarlo:

“Los cuerpos de las otras personas son espacio personal. A menos que exista consentimiento explícito, tocarlos, tomarles fotos o hablar de ellos es acoso. No hay de otra”.

Después de que una chica es acosada, ¿a quién pueden acercarse para superar los problemas que ello le genera y cómo ir abordando el tema para no termine más afectada?

“A asociaciones especializadas en atender casos de violencia contra la mujer. Con un/una terapeuta que esté sensibilizado/a en temas de género. En redes sociales existen muchas feministas que están abiertas a escuchar historias de forma no revictimizante”.

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