Algunos mexicanos hacen un gran esfuerzo para destinar parte de su salario al pago de un seguro de vida y con ello, en caso de desgracia, restar algunos problemas económicos a sus deudos, afirma la periodista Jesusa Cervantes.
En México, a pesar de que más de la mitad vive en extrema pobreza y de que se padece una economía desvalijada, ello parece no importarles a los 500 legisladores que conforman la Cámara de Diputados.
Y no les importa pues siguen gastando de manera injustificada y recibiendo gustosamente beneficios imperdonables a costa de los impuestos de los mexicanos. Me refiero al jugoso “seguro colectivo de vida” del que gozan los legisladores.
Actualmente, la vida de cada diputado vale cinco millones 159 mil pesos; 10 millones si la muerte es por accidente, y 15 millones si es por muerte colectiva, es decir, que viaje en avión, por ejemplo, y éste se estrelle.
Así es, aunque usted no dé ni un peso por el tipo de diputados que tiene este país –como se dice coloquialmente–, ellos sí lo valen y usted sí lo paga.
Lo hace porque la Cámara de Diputados compró el último día de 2015 un jugoso seguro colectivo a Seguros Banorte. En los tres años de la Legislatura, el mexicano común y corriente pagará con sus impuestos cerca de 71 millones 377 mil 553 de pesos.
No sólo eso, también pagará 160 millones por un “seguro de gastos médicos mayores para los diputados y sus beneficiarios”.
¿Sabía usted que un diputado gana poco más de cien mil pesos al mes? ¿Y de dónde sale ese dinero? Además de sus impuestos, de un presupuesto de poco más de 7 mil millones de pesos que ellos mismos se autorizan.
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