Su esposa contrató un asesino a sueldo y ofreció 2 mil dólares por matarlo
Tuvo que planear un montaje de su muerte con ayuda del FBI para poder detener a su esposa
Un hombre en Texas, EU, tuvo que fingir su muerte para engañar a su esposa y así evitar que ella se quedara con todos sus bienes materiales.
Ramón Sosa, un instructor de box y dueño de un gimnasio, conoció en un salón de baile a María “Lulú”, una instructora de kick boxing, con quien estuvo casada 3 años, hasta que ella le pidió el divorcio.
Sin embargo, antes de que se cumpliera el plazo del proceso de separación, Lulú contrató a un asesino a sueldo para que matara a Ramón y ella pudiera quedarse con todos sus bienes.
“Quería todo el negocio, la casa, quería todo lo material y no es por lo material, yo también luché mucho y trabajé mucho por todo esto, y aquí en Estados Unidos todo se divide por mitad”, dijo Ramón en entrevista para Univisión.
Lulú contrató a un profesional a quien estaba dispuesto a pagar 2 mil dólares, pero no contaba con que ese hombre era amigo de Ramón, ya que había recibido su ayuda hace un par de años a salir de una pandilla.
“Cuando ella le dijo eso a él de que me quería matar, él tomó la decisión rapidísima, ahí cambió todo, él le dijo a ella, yo tengo a alguien que puede hacer el trabajo”, señaló Sosa.
El amigo de Ramón le contó lo que sucedía y juntos armaron un plan: juntaron evidencias y todas la llamadas telefónicas que sostenían su esposa y el supuesto asesino las grabaron para presentárselas después a las autoridades.
“-¿Entonces en serio quiere que lo mate?, Sí, definitivo, que se lo echen, que se lo echen, me vale m… y de que lo voy a pagar, le voy a pagar”, dice una de las conversaciones entre el supuesto asesino y Lulú.
Con ayuda del FBI, Ramón y su amigo montaron la escena de muerte. Sosa fue maquillado como si hubiera recibido un impacto en la cabeza, fue enterrado en una fosa y posteriormente le tomaron fotografías para mostrárselas a Lulú como prueba del asesinato.
“Recuerdo como si fuera ahora mismo que me dijeron cómo posar, quitarme la ropa, ponerme de forma con las manos atrás”, narró Ramón a la reportera Martha Flores, en el lugar donde ocurrieron los hechos.
A la mañana siguiente de lo ocurrido, Lulú fue detenida en su gimnasio donde trabaja como si nada hubiera sucedido.
Durante el juicio Ramón y Lulú no sostuvieron conversación alguna, ella se limitó a verlo y finalmente fue sentenciada en el 2016 a 20 años de prisión.
“En el juicio cuando al sentenciaron, me dieron la oportunidad de hablar con ella, la perdoné, nunca me miró, nunca me hizo ningún gesto y ya se la llevaron”, señaló Ramón.
Tras lo ocurrido, Ramón tuvo que cambiar su estilo de vida, ahora desconfía de la gente que lo rodea y jamás imaginó que su matrimonio terminaría de esta forma.
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