Si en México un maestro pusiera a sus alumnos a limpiar el salón de clases muchas personas lo considerarían como un abuso. Pero en Japón los niños limpian no sólo el salón de clases, también los pasillos y hasta los baños de la escuela.
En muchas de las primarias y secundarias japonesas los niños se encargan de barrer, trapear, servir la comida y limpiar los baños como parte de un día normal en la escuela. A esta práctica se le conoce comoo-soji.
Lo que para muchos podría parecer casi casi explotación infantil, para los padres de familia y profesores es parte importante de la educación de los niños y adolescentes. De acuerdo al profesor Toshinori Saito “en la escuela, un alumno no sólo estudia las materias, también aprende a cuidar lo que es público y a ser un ciudadano más consciente”.
No sólo realizan la limpieza, también son responsables de servir los alimentos. En la mayoría de las escuelas japonesas no hay cafeterías o áreas específicas para el lunch, por lo que los alumnos sirven y organizan todo en el salón de clases. Después de la comida, comienzan a limpiar la escuela.
El hecho de que sean los pequeños los que limpian la escuela no quiere decir que no haya personas encargadas del aseo, pero que los niños participen en las actividades de limpieza los hace conscientes de que hay que limpiar lo que se ensucia y dejarlo en las mejores condiciones posibles para las futuras generaciones.
El profesor Saito se siente orgulloso de esta tradición: “yo también ayudé a cuidar la escuela, así como lo hicieron mis padres y mis abuelos, y nos sentimos felices de recibir la tarea porque adquirimos una responsabilidad”.
Después de ver la cantidad de basura en las calles, coches estorbando las rampas para personas con discapacidad y personas cambiando de acera a la mitad de la calle, la idea de respetar el espacio público no nos vendría tan mal en México…
Fuente: Click Necesario
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