Tan pronto como el presidente Enrique Peña Nieto reveló, a través de un tuit, que las fuerzas de seguridad habían recapturado al hombre más buscado en el país, Joaquín el Chapo Guzmán, el viernes pasado, se desató el mayor pasatiempo de los mexicanos: la elaboración de teorías de conspiración.
Dado que al mismo tiempo que la Armada de México se enfrascaba en un violento tiroteo con las fuerzas de seguridad del narcotraficante, la moneda mexicana alcanzaba su nivel más débil en su historia, un precio cercano a 18 pesos por dólar, hubo muchas voces que señalaron que la detención del líder del Cártel de Sinaloa era tan sólo una acción del Gobierno para distraer a los mexicanos de la devaluación del peso.
Nada más absurdo, dijeron analistas económicos y políticos.
“Definitivamente no estoy de acuerdo” con esa teoría, dijo Juan Carlos Alderete, subdirector de estrategia de tipo de cambio para el banco Banorte IXE. “Hay que ver de cerca qué es lo que está sucediendo en los mercados y ver que esta depreciación del peso no es exclusiva de nuestra divisa. . . [La caída] se explica en gran medida por toda la incertidumbre que existe respecto a la economía china, el petróleo y lo que pudiera suceder con la Fed hacia adelante”.
“En el fondo, estos posteos revelan una conmovedora fe infantil en papá gobierno, pues lo siguen suponiendo omnipotente, capaz de controlar lo mismo divisas que delincuentes”, dijo. “Con respecto a la pregunta, ¿creen que somos idiotas? La respuesta es no, no lo creen. . . con comentarios así, lo constatan” criticó estos comentarios el caricaturista Calderón a través del periódico Reforma.
Fuente: CNN
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