No es la primera vez que un consejo de Pakistán toma una decisión similar
Pero en esta ocasión se logró convencer a la justicia de abrir una carpeta de investigación
Una adolescente fue violada al este de Pakistán, por decisión del consejo local como castigo por una violación cometida por el hermano de la víctima.
La asamblea de “sabios”, también llamada ‘panchayat’ o la ‘jirga’, pidió a un hombre violar a la menor, de 16 años, para vengar una misma acción cometida contra su hermana, de 12. “Que Dios se apiade de nosotros, qué día tan extraño y qué injusticia”, lamentó Amina Bibi, una habitante de Raja Jam, en referencia a la doble violación en la pequeña localidad de tres mil habitantes, localizada en la provincia de Punyab (centro).
“En nuestra región, no tenemos ni escuela ni hospital, imperan la pobreza y la ignorancia (…) Este incidente es un reflejo de la ignorancia”, aseguró Imtiaz Matia, un vecino de 46 años.
Después de los hechos, ambas menores ingresaron a un refugio para mujeres que se abrió este año, gracias a una legislación adoptada en 2016 por la provincia, la cual garantiza nuevos derechos y mayor protección.
El refugio se localiza en Multán, a pocos kilómetros de Raja Ram, pero la distancia entre el pueblo y la ciudad aparenta ser mayor.
En lugares como Raja Ram, los ‘panchayat’ aún conservan el auténtico sistema de justicia, y los tribunales paquistaníes, copiados del sistema británico, se ven como un fenómeno externo. “En tiempos de nuestros antepasados ya había consejos locales”, refirió Manzoor Husain.
Los tribunales paquistaníes llegan a tardar años en juzgar a un presunto criminal; sine embargo, los consejos locales pronuncian rápido su determinación.
Aún así, estas asambleas de “sabios” han recibido cada vez más críticas por sus críticadas decisiones, sobre todo en la cuestión de las mujeres. “Todo está basado en el honor en ese sistema, y no hay nada más deshonroso para una familia que la violación de una hija”, detalló una feminista, Aisha Sarwari.
“Los hombres de la familia del agresor deben, por lo tanto, sufrir la misma deshonra que los familiares de la víctima”, abundó.
Un ‘panchayat’ fue tachado como infamia después de ordenar en 2002 la violación colectiva de una mujer llamada Mujtar Mai, cuyo hermano fue acusado erróneamente de violación.
Mai habitaba en la provincia de Punyab, a unas horas al norte de Multán, y tomó una decisión poco común en Pakistán: denunciar a sus agresores. Sin embargo, la justicia los disculó, los consejos locales siguieron en la región y Mai se volvió una defensora de los derechos de las mujeres.
El Tribunal Supremo trató de finalizar estas asambleas tradicionales al declararlas ilegales en 2006, pero al tratar de apresurar la justicia, el gobierno las autorizó de nuevo para resolver conflictos en los pueblos. La “ley de las jirga”, como la conocen las feministas, es una preocupación de varias personas y en esta ocasión, la decisión del consejo de Raja Ram convenció a la justicia de iniciar una indagación sobre lo ocurrido.
Fuente: La Jornada
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