Familiares de reos exigen un freno a estas situaciones
Los internos deben pagar para no ser golpeados y para comer, además, los familiares que quieren ir de visita también deben pagar. Todo esto frente a los ojos de las autoridades
A pesar de que en el penal de Neza-Bordo ya no está internado “El Tatos”, quien era el encargado de torturar y extorsionar a los presos, los familiares de los reos aseguran que aún existen diferentes grupos que controlan los cobros de los presos y a quienes los visitan.
Según el testimonio de los mismos familiares, los internos tienen que pagar 150 pesos para poder dormir cerca de una tasa de baño y 600 pesos si quieren un camarote. Además, deben cubrir una cuota para no ser golpeados y para poder comer.
En su noticiero Imagen Noticias, retomado por Radio Fórmula, Ciro Gómez Leyva informó que también los familiares deben pagar entre 50 y 70 pesos para poder ingresar a los Centros de Readaptación Social de Chiconautla y Neza-Bordo, ubicados en el Estado de México, sin que las autoridades hagan algo al respecto.
La esposa de un interno comentó que si su marido quiere ver la televisión tiene que pagar 150 pesos, y para poder acceder a una celda sencilla, sin comodidades, paga entre 80 y 90 pesos a la semana, por lo que para buscar la protección de su marido gasta entre 300 y 400 pesos cada semana.
Hace unos días se dieron a conocer una serie de videos en donde se muestran las torturas a las que eran sometidos los internos por parte de Luis Alberto González Nieto “El Tatos”, quien extorsionaba, golpeaba y quemaba a los internos, todo ello con conocimientos de los custodios.
Estos mismos familiares informaron que “El Tatos” también era el encargado de las tiendas y las drogas que se vendían dentro del penal.
Así, luego de dar a conocer estos videos en donde “El Tatos” y su grupo de seguidores torturaban a los internos, el gobierno del Estado de México destituyó al director del penal, José Duarte Franco y se envió al presunto homicida y torturado al penal de Chiconautla, en Ecatepec, con la intención de desarticular su banda delictiva.
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