Culpan de homicidio a un hombre, pero la víctima vive en EU
El hombre fue sentenciado pese a que el cadáver presentado no tenía similitud con la supuesta víctima
Manuel Germán Ramírez Valdovinos es un hombre originario de Acolman, en el Estado de México, quien lleva preso 18 años por un crimen que no cometió.
El hombre fue acusado y sentenciado por el homicidio de un hombre que, presuntamente, está vivo y reside en los Estados Unidos.
Manuel fue detenido la noche del 26 de mayo del 2000, cuando tenía 22 años, y había regresado de su trabajo como maestro de música en un colegio.
El hombre llegó a su casa, donde lo esperaba su entonces esposa Esther, pues habían organizado una pequeña celebración por el primer mes de vida de su único hijo.
Sin embargo, el festejo fue interrumpido alrededor de las 20 horas por un comando de ocho policías judiciales que entraron con violencia al domicilio, encañonaron a los más de 20 invitados y golpearon a Manuel, lo esposaron, lo subieron a la parte trasera de un auto sin placas y con los vidrios polarizados.
Mientras lo trasladaban a la agencia del Ministerio Público, los policías le taparon la cabeza con una capucha y lo torturaron.
Aunque los agentes no presentaron una orden de detención al momento de irrumpir en su casa, la agente llamada Araceli Godínez Sánchez le dijo que lo habían detenido por ‘cometer un homicidio’ y lo pasaron a uno de los separos donde permaneció más de 28 horas.
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El Ministerio Público entonces giró una orden de aprehensión en su contra, la cual le mostraron y le informaron que estaba acusado por el homicidio de Manuel Martínez Elizalde, a quien él conocía por ser el hijo de un hombre al que su familia ayudaba económicamente.
Ramírez Valdovinos fue ingresado en un penal del Estado de México, donde tras un juicio le dictaron una sentencia por homicidio, pese a que las pruebas presentadas en su contra no correspondían con la realidad.
Según una publicación de Noticieros Televisa, el supuesto cadáver de Manuel Martínez Elizalde no correspondía con las características de la supuesta víctima, era físicamente distinto, con 3 centímetros menos de estatura y sin las señas particulares dadas por los familiares.
Aún así, Manuel fue sentenciado a más de 40 años de prisión por homicidio, mientras que el padre del ‘fallecido’ cobró su seguro de vida de un millón de dólares.
No obstante, familiares de Manuel se percataron queMartínezElizalde, quien supuestamente estaba muerto, llegaba cada año a Tepexpan a participar en las fiestas patronales, permanecía en la casa que su padre compró, y luego se iba de vuelta a los Estados Unidos, donde cambió de personalidad y apariencia física.
Ante ello, se determinó exponer el caso de irregularidad judicial a jueces y magistrados del Tribunal Superior de Justicia del Estado de México, pero nunca han tenido respuesta.
El caso consiguió llegar hasta la Corte Interamericana de Derechos Humanos, la cual indagó y resolvió proteger a Manuel mediante el Protocolo de Estambul.
El Protocolo de Estambul es el primer conjunto de normas internacionales para documentar la tortura y sus consecuencias, por lo que de acuerdo con el protocolo, Ramírez Valdovinos debería ser liberado una vez que se acate una recomendación respectiva al gobierno de México, la cual se espera que llegue este mes.
En caso de asumir la recomendación, los involucrados en el proceso penal irregular y los autores de los actos de tortura a los que fue sometido deberán ser sancionados por el gobierno mexicano.
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