En Japón pagan mucho dinero por un melón o un racimo de uvas fresco
Los japoneses acostumbran dar regalos dos veces al año y prefieren obsequiar lujosas piezas de fruta
En Japón los ciudadanos llegan a pagar lujosas cantidades de dinero por un melón o un racimo de uvas fresco, aún cuando estos cuesten más que un automóvil.
Esto se debe a dos razones: la primera, en la tradición japonesa dar regalos es una forma común de agradecimiento y la segunda razón se debe a las habilidades que tienen los agricultores y el rigor con que se cultivan estos frutos para que luzcan casi como joyas.
Por ejemplo, en el 2016 un par de melones fue vendido en una subasta en 27 mil dólares, mientras que un racimo de uvas en 11 mil dólares.
De acuerdo con Ushio Oshima, un comerciante de Tokio, asegura que en Japón es una costumbre hacer regalos con frutas, en su tienda de lujo, las frutas pueden alcanzar un costo de 13 mil dólares, esto se debe al rigor de cuidado con el que son cultivados.
De acuerdo con la BBC, los japoneses han ido perfeccionando la forma de sembrar sus productos. Cada temporada, levantan la apuesta por lograr algo mejor: así ocurre con el atún, la carne Kobe, los melones y las uvas.
Los consumidores esperan con ansias el primer fruto de la temporada, o también conocidos como hashiris.
En la región de Yubari cerca de la isla de Hokkaido, al norte de Japón, existe una zona de cultivo que se ha hecho muy famosa en el último medio siglo por sus melones y la forma de cultivarlos casi espartana.
“Cada año hay una nueva cepa de semillas. Y cuando comienzan a crecer los primeros frutos, que están en un ambiente controlado, se revisan para descartar cuáles están creciendo de forma defectuosa”, le dijo a la BBC Masaomi Susuki, uno de los principales agricultores de la zona.
A esto se suma que los melones se plantan en una tierra rica en ceniza volcánica y acondicionada mediante un sistema de riego tan estricto (se controla hasta la pureza del agua) que su funcionamiento es casi un secreto de Estado.
Los cuidados que tienen los agricultores para con sus frutos son meticulosos, procuran que cada una de las frutas esté cultivada a la misma altura y que tengan una redondez perfecta protegidos con una especie de sombrero para que solo reciban la cantidad de sol adecuada.
Un arte que ahora dominan menos de 150 cultivadores en el país y que representa, de acuerdo a los reportes de Yubari, el 97% de los ingresos de esta pequeña localidad.
“El sabor del Yubari King, como se lo conoce, es entre dulce y picante. Una mezcla de melón Cantaloupe estadounidense, que es picante, y uno europeo, que lo hace más redondo y jugoso”, señaló Laura Conde, periodista gastronómica de la revista Vanity Fair.
Otros alimentos que son subastados y vendidos a precios muy altos son el atún. Kiyoshi Kimura pagó por un atún de 200 kg. 117 mil dólares en el mercado de pescado Tusikiji, en Tokio.
Otra fruta que es comercializada a altos precios es el mango, pero como ya lo hemos mencionado, a las personas les complace gastar una fortuna en un regalo comestible que en un perecedero.
Al año hay dos temporadas de regalos: una en verano y otra en invierno. Pero no se limita a las familias, es también un gesto de agradecimiento con los jefes o los socios de negocios.
Así que si alguna vez viajas a Japón que no te asombres si es más barato comprar un auto que una pieza de fruta fresca.
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