Investigadores señalan que la vida cotidiana influye en lo que soñamos y viceversa
Para esta investigación analizaron más de 24 mil sueños contenidos es una base de datos
Investigadores liderados por el científico informático Alessandro Fogli, de la Universidad Roma Tre, en Italia, realizaron un estudio que señala que los sueños son una continuación de nuestra vida real, ya que nuestro yo dormido y nuestro yo cotidiano comparten ciertos elementos recurrentes.
Para esta investigación analizaron más de 24 mil sueños y encontraron que la vida cotidiana influye en lo que soñamos y viceversa.
Actualmente el análisis de los sueños busca símbolos, metáforas y estructuras que puedan corresponder a otras partes de la vida de una persona.
Estas metodologías incluyen el sistema Hall y Van de Castle, que codifica todos los elementos mencionados anteriormente y explora cómo interactúan entre sí en el mundo de los sueños. Sin embargo, este proceso es muy lento y requiere de mucho tiempo.
Durante años, los científicos de los sueños han estado buscado una solución algorítmica para automatizar la tarea de examinar la información de los sueños, por lo que el trabajo de Fogli se asemeja mucho a ello.
Tras analizar la información de 24 mil sueños contenidos en la base de datos pública gigante llamada DreamBank, el equipo de Fogli se concentró en los personajes, las interacciones sociales y las palabras emocionales en las descripciones para buscar patrones recurrentes, según su estudio, publicado en Royal Society Open Science.
Posteriormente el equipo utilizó una herramienta de procesamiento de lenguaje especialmente diseñada para analizar los informes y luego comparó los hallazgos de la herramienta con los informes escritos a mano por expertos en sueños. El nivel de coincidencia entre las dos conclusiones fue del 75 por ciento, destacó RT.
La alta coincidencia apoya la hipótesis de que los sueños son una continuidad de nuestra vidas reales y que los informes de los sueños contienen varios “marcadores estadísticos” que reflejaban lo que probablemente experimentaron los soñadores en la vida real.
Para los investigadores este estudio puede posibilitar “la construcción de tecnologías que reduzcan la brecha actual entre la vida real y los sueños”.
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