La primera violación que sufrió fue en junio de 2016
Tras presentar la denuncia correspondiente iniciaron una serie de amenazas que se concretaron en octubre de ese mismo año
En Puebla, una mujer fue víctima de violación en dos ocasiones: la primera en el transporte público mientras se dirigía a su casa y la segunda por haber denunciado a su violador.
Fue el 8 de junio de 2016 cuando Yanelli, de 24 años de edad, regresaba de su trabajo a su casa, en el municipio de Huauchinango.
Sin embargo, como el camión tardó mucho la joven decidió tomar un taxi colectivo, en el que viajaba el chofer, un señor de la tercera edad.
Unas cuadras más adelante se subieron dos sujetos al mismo vehículo, quienes asaltaron al chofer y abusaron sexualmente de ella.
Tras la agresión sexual, Yanelli interpuso la denuncia correspondiente ante la Fiscalía General del estado. Ahí comenzó el calvario de la víctima, quien en un primer momento perdió su trabajo y luego de reconocer a uno de sus agresores empezó a sufrir constantes amenazas, informó Periódico Central.
Un mes después de la agresión sexual, la joven vio cómo una patrulla trasladaba a dos hombres detenidos y reconoció a uno de los sujetos: a Erick, su violador.
El rostro del violador era inolvidable para Yanelli, pues mientras la violaba el otro sujeto le reclamaba: “¡Ya Erick, me toca!”.
Tras acusar directamente a su violador, empezaron una serie de amenazas para la joven por parte de la familia del agresor.
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En octubre de 2017, estas amenazas se cumplieron cuando dos hombres entraron a su domicilio y aprovecharon que Yanelli se encontraba sola en su casa con su hija, de sólo dos años de edad.
Pese a que la mujer contaba con seguridad por dichas amenazas, en ese momento se encontraba sola, lo que facilitó la segunda agresión: la azotaron contra la pared, la pisaron, le escupieron, la ataron y la violaron frente a su hija.
Además, le escribieron en el pecho: “PUTA” con la punta de una navaja. Yanelli recuerda que ésta última agresión fue “para que nunca se le olvidara lo que era”.
Incluso a su hija también le pegaron y le tomaron fotografías y le dijeron que “conocían a alguien que le gustaban las escuinclas”.
En julio de 2018 Erick fue sentenciado a 10 años de prisión por el delito de violación y las autoridades cerraron el caso, pese a que el segundo agresor seguía impune.
Lo peor fue que las autoridades de la Fiscalía General de Puebla “perdieron” el expediente de la segunda violación, por lo que no se realizó ninguna investigación al respecto y los responsables se encuentran libres.
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