Tenemos razones de sobra para sospechar que muchos de los altos mandos-y no tan altos-de la policía y el gobierno están coludidos con el negocio del narcotráfico de alguna u otra manera.
Desde hace algunos años se involucró al Ejército en funciones de seguridad pública que no le corresponden a la institución, como parte de la estrategia para combatir al crimen organizado en la guerra que Felipe Calderón Hinojosa comenzó y que con Peña Nieto, se siente lejos de terminar.
Algunos ingenuos aseguraban que el PRI si sabía negociar con los narcos y que por eso antes de los sexenios panistas, no se había desbordado la violencia como ahora pero como lo hemos venido constatando, esas son teorías que se han derrumbado con el rotundo fracaso peñista. Probablemente mucho del acontecer de aquellos años del PRI, se mantenía bajo control mediante el cerco mediático tan recurrente en los gobiernos priistas. Esa supuesta experiencia y talento del PRI para “controlar” el narco no es otra cosa que darle visto bueno a las prácticas corruptas del partido y para colmo, resultó ser razón suficiente para que algunos todavía apoyaran a que este partido llegara de nuevo a la presidencia porque el apoyo al PRI no se ejerce solamente votando o no votando, también se apoya desde la apatía, la ignorancia fingida, la soberbia y la evasión.
La reciente ola de narcobloqueos en Guadalajara y algunos otras zonas de Jalisco, ponen en evidencia la falta de gobernabilidad no sólo del gobernador Aristóteles Sandoval, que desborda corrupción por todo lados, sino en casi todas las entidades que conforman la República Mexicana. El Estado insiste en las armas como la vía de pacificación del país a falta de ideología y estrategia eficaz. Simulan combatir el negocio del narco aún cuando sabemos que el país vecino es el principal consumidor y este, en pleno uso de su tan marcada doble moral imperialista, se hace de la vista gorda y se lava las manos.
El titular de la SEDENA, Salvador Cienfuegos, declaró que: “el país vive acosado por desadaptados sin escrúpulos”.
No cabe la menor duda de que el país si vive acosado por “desadaptados sin escrúpulos” tales como: políticos, banqueros, algunos empresarios, multimillonarios, delincuentes, transnacionales, tecnócratas que sólo entienden de números, burocracia sin sentido de urgencia y todas esas cúpulas de poder que no resuelven nada y someten a su antojo el mercado, el capital, la convivencia social y la política.
Da la impresión que las fuerzas armadas se alejan cada vez más de su principal deber, que es proteger y salvaguardar la seguridad del pueblo y la Nación, aunque es necesario señalar que muchos elementos de estas instituciones, han perdido la vida en cumplimento de su deber y en muchas ocasiones, víctimas de las órdenes absurdas de sus superiores.
Dice el Gral. Cienfuegos que: “el futuro de México es nuestro”, solo le faltó aclarar con precisión, a quienes se refiere cuando dice “nuestro” porque claramente, no es el pueblo quien está decidiendo su futuro.
Ya lo dijo Simón Bolívar: “Un pueblo ignorante es instrumento ciego de su propia destrucción”.
Por: Manuel Tenedor.
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