De los 300 apicultores en el estado, sólo quedan 150
Algunos apicultores e investigadores atribuyen el fenómeno al uso de agroquímicos e insecticidas con nicotinoides.
La voz de alarma de los apicultores sobre la desaparición y muerte de las abejas en el país se expande. En Chihuahua, Durango, Coahuila, Zacatecas y Querétaro miles de insectos no regresan a sus colmenas; en Yucatán y Campeche muchas colonias mueren, incluso han desaparecido apiarios.
Algunos apicultores e investigadores atribuyen el fenómeno al uso de agroquímicos e insecticidas con nicotinoides para combatir las plagas en los cultivos; otros, al cambio climático, a la varroa –ácaro que ataca a las abejas– y hasta a la malnutrición de los enjambres.
Unos más aseguran que es el colapso de la colmena, síndrome de la desaparición de las abejas de forma repentina, sin que en México se tenga aún explicación científica.
Al llamado de auxilio de los apicultores, la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural Pesca y Alimentación (Sagarpa) ha respondido con pasividad.
A algunos, como a los de Durango y Coahuila les ha ofrecido apoyo económico y un seguro para amortiguar la pérdida económica, pero deben superar el burocratismo institucional; a otros, los funcionarios les han dicho: si no es negocio, dedíquense a otra cosa.
El descenso del número de abejas melíferas, las abejas de la miel, se conoce desde hace 50 años. En 2011, un amplio estudio del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) destacaba la aceleración mundial del problema en los últimos años.
En Europa, según el informe de Naciones Unidas, los países más afectados son Bélgica, Francia, Alemania, Italia, Holanda, España y Reino Unido. En Estados Unidos, la pérdida de colonias de abejas les ha dejado desde 2004 con la menor capacidad polinizadora de los últimos 50 años. En este país acuñaron el término “síndrome de despoblamiento de las colmenas” para referirse a las pérdidas repentinas de sus colonias. Los apicultores de lugares tan distantes como Asia o África informan de situaciones similares desde hace años.
En México las autoridades no le están dando importancia al fenómeno. Estamos frente a un problema serio porque las abejas contribuyen con 80 por ciento de la polinización. Los productores de manzana han incrementado los pagos por colmena para polinizar; de 400 pesos mensuales ahora ofrecen 700 pesos, pero no encuentran suficientes colmenas.
De los 300 apicultores en el estado, sólo quedan 150; muchos se retiraron al quedarse sin nada. Uno del municipio de Cuauhtémoc perdió 600 colmenas porque pasó la avioneta fumigando sin avisarle. La autoridad no controla el uso de los pesticidas.
En la región de La Laguna de Durango y Coahuila los apicultores advierten que el uso de pesticidas nicotinoides –restringidos en otros países, precisamente por sus efectos nocivos en las abejas, e incluso prohibidos, como el malatión– está exterminando a las abejas. Según sus cálculos, de las 8 mil colmenas sólo quedan cerca de 2 mil 400.
Las abejas sirven para mucho más que hacer miel. Su papel como polinizadoras es clave en la naturaleza y en la economía: Achim Steiner, director ejecutivo del PNUMA, recuerda que de las cien especies de cultivos que proporcionan el 90% de la comida mundial, más del 70% se polinizan gracias a las abejas.
Fuente:La Jornada/Consumer
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