El régimen de Corea del Norte ejecutó al jefe del Ejército, general Ri Yong-gil, por supuestos actos de corrupción y cargos de fraccionalismo, abuso de poder y búsqueda de su beneficio personal, revelaron este miércoles fuentes de la Inteligencia surcoreana a través de la agencia oficial de noticias Yonhap.
Según una fuente, Ri fue ejecutado la semana pasada, en el momento en que Kim Jong-un presidió una reunión conjunta entre el Comité Central del Partido de los Trabajadores de Corea del Norte (WPK, por sus siglas en inglés) y el Ejército Popular norcoreano.
De acuerdo con la Agencia Central de Noticias de Corea del Norte (KCNA, por sus siglas en inglés), durante la reunión celebrada el pasado 2 de febrero, Kim criticó “las prácticas de los que buscan privilegios, abusan de su autoridad, poder y burocratismo y cometen corrupción”.
No es la primera “purga” de funcionarios de primer nivel que el mandatario de Corea del Norte ha llevado a cabo. La más destacada es la del propio tío de Kim, Jang Song-thaek, considerado durante mucho tiempo como mentor de Kim y el número dos del régimen, quien fue ejecutado en 2013, acusado de robar fondos estatales y conspirar para derrocar a su sobrino.
Para algunos, este sistema es prueba del autoritarismo extremo de Kim. “Ri Yong-gil es conocido por haber sido fiel a sus principios, por lo que parece que Corea del Norte inventó (los cargos) para justificar su ejecución”, destacó una fuente no identificada del Servicio Nacional de Inteligencia de Corea del Sur, mencionó Yonhap. “Esto muestra que Kim Jong-un está muy nervioso sobre las fuerzas armadas”, destacó otra fuente, añadiendo que la ejecución “también demuestra que continúa su régimen de terrorismo”.
En el otro extremo de la moneda, en México impera la corrupción. Una investigación publicada el pasado sábado´por Aristegui Noticias y Proceso reveló que para poder realizar el matrimonio del presidente Enrique Peña Nieto con la primera dama, se montó una maquinación que le arrebató las potestades de su ministerio sacerdotal al presbítero José Luis Salinas Aranda, quien desempeñaba actividades pastorales en Televisa, para que fuera declarado nulo e inválido el enlace religioso entre Angélica Rivera y su anterior marido, el productor de televisión José Alberto Castro.
La boda religiosa del hoy presidente de México, Enrique Peña Nieto, y la popular actriz Angélica Rivera se hizo posible a partir de un proceso plagado de irregularidades, falsedades y simulación al interior de la Arquidiócesis Primada de México, que encabeza el cardenal Norberto Rivera.
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