Trabajar turnos de ocho horas es una idea anticuada, que data de la revolución industrial, y que en realidad merma la productividad de los trabajadores.
Uno de los factores que afecta a los empleados que tienen largas jornadas son el estrés y el cansancio, por lo que quiénes pasan sentados en sus oficinas horas y horas no rinden.
La productividad no sinónimo de largas jornadas laborales, como piensan la mayoría de los jefes.
La realidad es que debemos trabajar cuando somos más productivos, aunque a pesar del momento que sea, es preciso seguir una regla: tener pausas durante la jornada para que nuestro cerebro recupere y procese la información.
Lo ideal es que para maximizar tu productividad encuentres un patrón de estilo de vida que te permita planear tus tareas más demandantes durante tus horas más productivas y enfocarte en una sola cosa a la vez para evitar caer en el multitasking.
De acuerdo con diversos estudios el cerebro puede enfocarse de 90 a 120 minutos, entonces lo ideal es tomar varios descanso durante la jornada laboral.
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