-Por: Manuel Tenedor
Me da la impresión de que la bandera mexicana y el resto de los símbolos patrios -por más bonitos que sean- cada vez significan menos para la sociedad mexicana colmada de indiferencia y resignación ante el trato vil que les dan, la apátrida aristocracia gubernamental que padecemos en México.
La bandera como la conocemos hoy en día fue adoptada en 1968 en vísperas de los Juegos Olímpicos y en 1984 se decretó la ley que establece las características, difusión y regulación del uso de la Bandera, Escudo e Himno Nacional.
En la conmemoración del Día de la Bandera en Iguala, Peña Nieto no perdió la oportunidad de minimizar nuevamente la desaparición de los 43 normalistas. El priista aseguró que Iguala es un municipio emblemático en la historia nacional por lo que no puede quedar marcado por la tragedia de Ayotzinapa, pero en el hecho será imposible olvidar un crimen de Estado de tal magnitud.
La demagogia neoliberal de Peña esconde rapiña en los elogios al carácter del pueblo de México, que cambió sus sueños de vivir en un mejor país por la resignación de vivir en uno cada vez peor.
Ya son muchos años contemplando derrotas del pueblo en las luchas sociales en contra de un sistema que pisotea a los más humildes y quita mas de lo que da. El nacionalismo es la conciencia de la Patria y la Patria, nuestro entorno. Los símbolos patrios son el recuerdo perpetuo del pasado glorioso y la sangre derramada por aquellos que lucharon por derechos y libertades que hoy en día están en proceso sistemático de extinción en México y otras partes del mundo.
En los últimos 15 años hemos sido testigos del resurgimiento nacionalista en países latinoamericanos como: Venezuela, Argentina, Ecuador y Bolivia, sometidos ideológicamente por el neoliberalismo durante años y que han registrado éxitos económicos y sociales pese al constante intervencionismo, la desinformación mediática y los retos mismos que implica un proceso de autonomía en el siglo XXI. Actualmente la derecha ha registrado éxitos en la región promoviendo la “alternancia” pero eso es puro humo.
Sin el sentido patriótico y social de la Revolución Cubana hubiera sido imposible que el país sobreviviera al embargo económico impuesto por Estados Unidos debido a la nacionalización de empresas norteamericanas en Cuba, entre otras cosas.
En México vamos en sentido inverso. Perdemos autonomía como Nación y un buen de opinólogos se dedican a perpetuar el sistema y confundir a la opinión pública de que los fracasados de siempre van a solucionar los problemas mediante estrategias económicas.
No creo que rendirle honores a la Bandera y emocionarnos al escuchar el Himno Nacional tengan mucho sentido si no somos capaces de recuperar la dignidad perdida.
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