Gonzalo Contreras Rincón, el mexicano encarcelado en una prisión española desde hace tres años, acusado de narcotráfico, escribió una carta al Consulado y Embajada de México en España, en la que pide ayuda para demostrar su inocencia. Afirma que que fue utilizado por narcotraficantes desconocidos como un “gancho ciego”, que utilizaron su cargamento de mármol para esconder drogas.
En la misiva dirigida a “Señor Cónsul” y firmada en Madrid el 21 de octubre de 2015, Gonzalo le informa que no recibió visita de ningún funcionario mexicano, como le habían dicho, y pregunta cómo la Embajada de México en España, le puede ayudar.
“Como sabrá usted muy bien, los cárteles y narcotraficantes de nuestro país, en no pocas ocasiones, hacen uso de personas que nada tienen que ver con el mundo de la droga o la delincuencia, para conseguir sus objetivos lucrativos o de otra índole. Esto es el llamado ‘gancho ciego’. Y precisamente es lo que pasó a mí. Por supuesto ignoro quiénes son los autores de lo que me ha traído hasta aquí, aunque reconozco que, si lo supiera, quizás no estaría dispuesto a decirlo por la seguridad de mi familia en México. Aunque, por otro lado, de saberlo no podría afirmar no ser culpable. Pero en este caso, irónicamente, me enfrentaría a una condena menor de la que pesa sobre mi espalda actualmente”, escribe de puño y letra en la misiva a la que SinEmbargo tuvo acceso.
Gonzalo está preso desde octubre de 2012 y fue sentenciado en 2013 a nueve años de prisión por el delito de narcotráfico, también se le impuso una multa de 4 millones de euros.
El joven vivía en España desde 2007. En ese país estudió Comercio Internacional y una maestría en Comercialización de Vinos y Licores. En 2012 fue invitado a participar en un negocio de importación de mármol.
Él se encargó del papeleo y en uno de esos viajes, había un cargamento de cocaína, por el cual fue acusado y sentenciado.
Gonzalo Contreras le explica al Cónsul que verse “arrebatado de nueve años de su vida, no siendo culpable, es intragable. Por no decir atroz”.
“Siento que los sueños y anhelos que tenía antes de entrar se vuelven más difusos y los veo más lejanos. Por momentos me encuentro privado de la fuerza vital de empuje con la que encaraba la vida, con la expectativa de un futuro brillante”, escribe.
Gonzalo pide no ser un cifra más y asegura que fue sentenciado sin pruebas suficientes en su contra. El joven pide a las autoridades mexicanas ayudar en su caso.
El caso de Gonzalo contrasta con el del ex Gobernador priista de Coahuila Humberto Moreira Valdés, quien a pesar de las graves acusaciones en su contra por lavado de dinero y complicidad con el cártel de los Zetas, respaldadas por Estados Unidos, salió de una prisión española en menos de 15 días gracias a la movilización del Gobierno y de la diplomacia mexicana, a la que el gobierno de Peña Nieto le ordenó invertir todos sus recursos en la liberación del político.
Iliana Rincón Köster, madre de Gonzalo, asegura que las autoridades no han movido un solo dedo para lograr la libertad de su hijo, a pesar de que en octubre de 2015 envió una carta al Presidente Peña Nieto, con copia a la Secretaría de Gobernación (Segob) y a la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) pidiéndole ayuda para resolver el caso de su hijo.
La respuesta fue una misiva en donde le dijeron que conocían el caso y que lo llevaba la Oficina de Protección a Mexicanos en el Exterior.
La madre de Gonzalo le pidió al Gobierno de Peña Nieto ayuda, ya que en esa fecha el joven esperaba la resolución de un recurso de amparo presentado ante el Tribunal Constitucional de España. La petición concreta era que México verificara que el proceso se realizara conforme a derecho y no basado en prejuicios raciales.
“Pero no tuvimos ninguna ayuda. Ningún interés real. En el caso de mi hijo fue violado su derecho a la presunción de inocencia”, dijo la madre de Gonzalo.
Gonzalo “fue sentenciado por ser mexicano”, aseguró su madre. El joven vivía en España desde 2007.
“Mi hijo es acusado sin pruebas, sentenciado a nueve años de prisión por ser mexicano. Eso fue su peor enemigo, ser mexicano lo hundió. A pesar de que hubo 16 testimonios a su favor, que declararon que el negocio era legal y que desconocía que había drogas adentro del material importado, para los jueces no podía haber un mexicano joven, que no fuera narco”, dijo.
Fuente: Sin Embargo
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