El Paso Exprés, otro ejemplo de que la corrupción mata
Personas inocentes han muerto debido a que las autoridades, en complicidad con empresarios, prefieren “ahorrarse” dinero en lugar de invertir en obras de calidad
Por Juventino Montelongo
soyquiroz@gmail.com
La palabra corrupción viene del latín Corruptio y está compuesta con el prefijo “con” y la raíz “rumpere”, que significa “romper o hacer pedazos”. Este origen toma más sentido cuando recordamos que la mayoría de las personas que murieron en el terremoto del 19 de septiembre fallecieron atrapadas bajo los escombros que se derrumbaron, que se hicieron pedazos.
Pero la naturaleza no fue la única culpable de este desastre, de hecho, quienes tienen más responsabilidad son las empresas que construyeron esos edificios, mismas que apoyadas por autoridades locales levantaron torres de departamentos hechos con materiales que no eran los adecuados o bajo normas viejas y prohibidas en varios países.
Cerca de dos tercios de los 44 edificios que colapsaron durante el sismo en la Ciudad de México fueron construidos con un método conocido como “losa plana”, el cual consiste en que los pisos son sostenidos por columnas de cemento.
Dicho método, de acuerdo con la información recopilada por un equipo de ingenieros estructurales de la Universidad de Stanford, en California, está prohibido en países como Estados Unidos, Chile y Nueva Zelanda.
Pese a esto, en un sismo sin paredes de cemento reforzadas ni soportes laterales para resistir las fuerzas que empujan las estructuras, los edificios con esos diseños pueden moverse demasiado. Así, las columnas y las conexiones se pueden romper fácilmente, provocando derrumbes, como los que se vivieron en la capital del país y diferentes estados.
Las 369 personas que murieron en el terremoto y los miles de damnificados son una consecuencia de este método aplicado en México, derivado de la corrupción, que más allá de beneficiar a empresas, ha asesinado a ciudadanos.
Pero, ¿en qué otros casos la corrupción ha causado la muerte de personas?
El pasado 12 de julio de este año se abrió un socavón en el Paso Express de Cuernavaca, Morelos, el cual cobró la vida de dos personas luego de que su auto cayera en el hueco que se formó en medio de la carretera.
Para conocer las causas que provocaron estas dos muertes el Grupo de Expertos Independientes llevó a cabo un peritaje, el cual arrojó que desde su construcción hubo un error de diseño y no se cambió la tubería, hubo fallas en la supervisión de la obra y en su ejecución, sumado a que no se hizo la recolección de basura en los cauces durante la época de lluvia, lo cual terminó afectando la obra.
Pese a saber esto, el grupo de expertos no dio a conocer los nombres de los responsables, ya que eso es competencia, señalaron, de las autoridades, quienes no han hecho nada por castigar a los culpables.
Otro caso similar sucedió en diciembre del año pasado, cuando una estructura metálica se desprendió de un distribuidor vial ubicado en la colonia Tlacopa, en Toluca, Estado de México, misma que mató a un motociclista que circulaba por la zona.
En la calle Alfredo del Mazo, la estructura de más de ocho toneladas se vino abajo y mató a un hombre de 27 años debido a la mala planeación de una obra del gobierno federal.
Así como estos ejemplos donde en plena calle las personas han muerto debido a las deficiencias de las vías, existen muchísimos tramos más en las carreteras del país que han cobrado la vida de cientos de personas.
En Campeche, la autopista que va Ciudad del Carmen a Frontera, en Tabasco, el pavimento está en mal estado, lleno de baches, además de que sólo tiene dos carriles. Por ello, en mayo de 2014 se registró un accidente entre una pipa de gas y un autobús, dejando 15 personas muertas.
Por su parte, las carreteras de Jalisco han cobrado la vida de 258 personas, donde las más peligrosas son las de Lagos de Moreno-Guadalajara y su desviación a Yahualica, la carretera federal 80 que conduce de Guadalajara a la costa sur pasando por Autlán y llegando a Colima o la Barra de Navidad, además de la Guadalajara-Tepic, además de la que va de Guadalajara a Manzanillo.
Otras más que debido a sus pésimas condiciones han provocado accidentes están en los estados de Sinaloa, Nayarit, Oaxaca, Michoacán, Guerrero, Quintana Roo, entre otras, que fueron recopiladas por el periódico La Jornada.
Con esto vale la pena recordar que la corrupción, además de enriquecer a funcionarios públicos y empresarios, ha sido el arma mortal con la que cientos de personas han perdido la vida, gracias a la avaricia de quienes, hipotéticamente, tienen que velar por nuestra seguridad.
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