Las pirámides mexicanas poseen un peculiar halo de misterio, en muchos de los vestigios que hoy quedan de ellas en la Ciudad de México, se construyeron numerosos templos católicos.
Las pirámides mexicanas poseen un peculiar halo de misterio que pocas construcciones en el mundo tienen. En muchos de los vestigios que hoy quedan en la Ciudad de México se construyeron numerosos templos católicos, como una manera occidental de mirar el triunfo de una religión sobre otra. Y aunque las pirámides no necesariamente profesaron una religión, mas bien se trataba de un culto universal a lo esencial de la vida, ya que simbolizaban a la luz pero también a la divinidad, constituida por la fuerza, belleza y sabiduría que los dioses nos ejemplifican a manera de regalo. gracias a la ayuda de nuestros antropólogos, aún podemos visitar algunas de ellas y descubrir que, tal vez, su fuerza enérgica sigue siendo impresionante.
A continuación te mostramos 7 de las pirámides que quizá, no sabías están en nuestro camino diariamente:
Pirámide del Cerro de la estrella
El montículo donde cada año ”crucifican a Jesús” era una pirámide. Recientes investigaciones en el Cerro de la Estrella, en Iztapalapa, han descubierto que el promontorio donde cada Semana Santa tiene su clímax la pasión de Cristo es una plataforma piramidal con más de mil 500 años de antigüedad y tan ancha como la pirámide de la Luna en Teotihuacan.
Pirámide de Cuicuilco
La Pirámide de Cuicuilco es una de las pocas zonas arqueológicas que aún pueden visitarse dentro de la Ciudad de México. De acuerdo con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), en Cuicuilco se han encontrado las representaciones más tempranas del Dios Viejo del Fuego. Otras investigaciones indican que en ese lugar pudieron darse los primeros pasos en el establecimiento de un calendario basado en la observación del movimiento el sol; principalmente en su desplazamiento sobre el horizonte oriente a lo largo del año.
Pirámide del cerro Mazatépetl
Construcción teocrática edificada en honor a la tortuga jaguar, divinidad mítica de la fertilidad de la tierra. El cerro Mazatépetl también llamado “del judío”, se encuentra justo después de un arroyo, en el pueblo de San Bernabé Ocotepec en la Magdalena Contreras. La pirámide contiene, a los pies de su escalinata, la imagen de una tortuga con garras de jaguar y tres cruces en su cima, puestas en Semana Santa por algunos católicos como parte de ese extraño sincretismo religioso que profesa nuestra ciudad. Desde este lugar se puede también observar la Cuenca de México, sus fascinantes cordilleras que abrazan la ciudad.
Pirámide de Tequipa
Ubicado al sur de la ciudad, en el pueblo de Santo Tomás Ajusco en Tlalpan, está pirámide se encuentra edificada desde el postclásico tardío, y hoy, a pesar de haber resistido a los cambios del tiempo, permanece abandonada y en deterioro a causa de sus habitantes aledaños. En su cima poseía una figura, un hermoso cofre prehispánico de basalto de nombre “El Cuartillo”, que fue extraída de ese lugar para llevarla al atrio de la iglesia de Santo Tomás Ajusco.
La Casa del viento o Templo Ehécatl
En el metro Pino Suárez, conviviendo día a día con los transeúntes capitalinos que pasan por esta línea. Se trata de un pequeño adoratorio en honor al dios Ehécatl (aunque se sabe que en un principio también rindió culto a Tlaloc, dios de la lluvia), mismo que se le atribuían poderes enérgicos en torno al viento. Esta diminuta pirámide mide tan sólo 88m2, su hallazgo se hizo entre 1968 y 1970 cuando comenzó a construirse la línea de tren. El adoratorio de Ehécatl posee una forma peculiar: su fachada es de planta cuadrangular mientras que su parte posterior de planta circular, una especie de templo cilíndrico que, de acuerdo con documentos históricos, se podía llegar a ella a través de una entrada en forma de fauces de serpiente.
Ruinas de la pirámide de Mixcóac
En San Pedro de los Pinos, en la esquina de la avenida San Antonio y Periférico, se encuentran los vestigios de un centro ceremonial dedicado al hombre que se convirtió en dios de la caza: Mixcóatl, cuyo significado –”víbora en la nube”–, suele traducirse como una metáfora en torno a la serpiente celeste, o la Vía Láctea. En un principio se encontraba cerca del Lago de Texcoco pero con la invasión española fue destruido. Aproximadamente en el año 1521, los mexicas lo reconstruyeron en esta zona, dando cabida a una serie de festividades liderados por músicos y danzantes de Tenochtitlán y Tlatelolco. Hoy esta pirámide no es más que ruinas, pero a sus orillas se llevan a cabo diversas actividades culturales en el Centro Cultural La Pirámide.
Templo Mayor
El templo y pirámide más emblemáticos de la Tenochtitlán, hoy la Ciudad de México. Esta pirámide era el centro absoluto de la vida religiosa azteca. Está situada en el centro de la ciudad junto a edificios coloniales y modernos, una mezcla brutal y a la vez fascinante. Este antiguo edificio comenzó a construirse en 1428. Aquí se reunían las ofrendas sagradas y los depósitos funerarios de los aztecas: en este lugar se hicieron miles de sacrificios humanos y tenía un gran un valor simbólico para los enemigos del imperio.
Fuente:Mxcity
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