Encuentran evidencia de la existencia de una monja que fingió su muerte para dedicar su vida al sexo y la lujuria

Febrero 15, 2019 11:23 am

Un escrito del arzobispo de York demuestra que existió una monja que escapó del convento para tener una vida lujuriosa

La mujer fingió su muerte con ayuda de un maniquí y fue enterrada. Después tuvo una vida de excesos y se desconoce si dejó descendencia 

Un grupo de historiadores encontró escritos que demuestran la existencia de Juana de Leeds, una monja que fingió su muerte para escapar del convento de la ciudad y poder tener una vida lujuriosa y llena de sexo.

De acuerdo con la información de The Guardian, la historia fue descubierta en una nota escrita en latín dentro de los tomos de la época guardados en la biblioteca de Leeds, en Reino Unido. En este sitio es donde se da cuenta de los negocios de los religiosos entre 1304 y 1400.

Dicho texto fue escrito por el arzobispo de York, William Melton, en el año 1318. Allí aludía a una monja llamada Juana de Leeds, la cual había dejado de lado sus votos para tener una vida de perversión y lujuria.

“Con la ayuda de muchos cómplices y malhechores, creó con malicia un maniquí a la semejanza de su cuerpo, con el fin de engañar a los fieles devotos… Adviertan a Juana de Leeds, monja de San Clement de York, que debe regresar a su casa”, dice el escrito.

El arzobispo explica que la mujer fingió su muerte y con ayuda de un maniquí también su entierro, para después dedicarse a una vida de excesos.

“De una manera astuta e infeliz, dándole la espalda a la decencia y al bien de la religión, la monja pervirtió su camino de forma prepotente y lo cambió por el de la lujuria carnal, lejos de la pobreza y la obediencia, sus principales votos”, sentenció Melton. “Ahora deambula fuera a pesar del peligro que supone para su alma y del escándalo que existe en toda la orden”, agregó.

Sarah Rees Jones, investigadora a cargo del proyecto, indicó a The Times que nunca han encontrado evidencia sobre si los religiosos de York lograron encontrar a Juana de Leeds y devolverla al convento.

“Desafortunadamente, y aunque es muy frustrante, no sabemos qué pudo suceder con ella. Hay bastantes casos de monjes y monjas que abandonaron su monasterio y de los que no sabemos nada”, concluyó.

Los investigadores detallan que la monja fue amante de varios hombres en la localidad de Beverly, a 100 kilómetros de York, aunque se desconoce si dejó descendencia, indicó el sitio Biobiochile.

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