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Pese a rifa, gobierno de AMLO no podrá librarse del avión presidencial

“Es un show total”, opinó Duncan Wood, director del Mexico Institute

Este 15 de septiembre se sortearon premios por el valor del costo actual de la aeronave

Aunque pareciera que el famoso sorteo del avión presidencial de México, que se celebró este martes, sería para deshacerse de la lujosa aeronave, no será así, pues en la rifa no se contempló regalar el avión.

Por ello, el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador seguirá buscando comprador al Boeing 787-8 que en 2012, cuando se adquirió, tuvo un costó de $218 millones de dólares.

Este 15 de septiembre se sortearon premios por el valor del costo actual de la aeronave, y se pretende destinar lo recaudado a la compra de equipos médicos para hospitales.

Pero la venta de billetes no resultó como se esperaba, por lo que el gobierno compró alrededor de un millón de billetes que repartió entre centros médicos.

Lo anterior significa que la administración federal gastó su propio dinero para que los hospitales puedan optar a un premio, el cual también será financiado con recursos del Ejecutivo, en lugar de brindar directamente tal cantidad al sector salud.

“Es un show total”, opinó Duncan Wood, director del Mexico Institute en el Wilson Center, comentó en entrevista al portal noticioso BBC Mundo.

“La idea de sacar beneficios para el sistema de salud mexicano no es mala, el problema es que el gobierno debería poner los recursos financieros sin necesidad de una rifa”, agregó.

Sin embargo, el mandatario mexicano defendió nuevamente al sistema que designó para organizar el sorteo y su finalidad, durante su conferencia de prensa de lunes.

“Todo ese dinero, repito, va a ser para comprar equipos médicos, se va a hacer una licitación pública de cómo se va utilizar el dinero (…). Y se va a transparentar a dónde van a estar esos equipos, a qué hospitales van, va a quedar un inventario para que la gente sepa dónde quedó su aportación”, afirmó.

Desde antes de llegar a la presidencia de México, López Obrador prometió vender el polémico avión por considerarlo un ejemplo de los excesos de sus antecesores.

No obstante, se dio cuenta que no sería una tarea tan fácil, pues encontrar comprador para un avión modificado a capricho, que se debe acondicionar para volarlo de manera comercial, resulta difícil.

“Según se informó en revistas del exterior, sí ha habido ofertas. Pero no por los US$130 millones que el gobierno quiere, sino por 60 o 70”, comentó Luis Rubio, presidente del think-tank México Evalúa.

“Creo que no tendrán más remedio que aceptar algo como eso, porque el costo de gastos mensuales por el avión se va haciendo más grande cada vez”, pronosticó.

Por ello, el pasado mes de enero, el tabasqueño anunció que sortearía el avión entre la población, pero al percatarse de la imposibilidad de materializar su idea, el gobierno cambió de propuesta.

“Es que no les queremos entregar un problema sino entregar un premio, que lo disfruten”, dijo López Obrador al siguiente mes, cuando explicó que se sortearía premios por valor del precio del avión.

“El presidente vio el avión como un símbolo para calificar a gobiernos previos” que le ha servido como una especie de publicidad o propaganda a su favor, consideró Rubio.

“Todo esto del sorteo es un engaño, una manera de distraer la atención al público”, añadió.

“La verdad que hace parecer a México como un país que no es serio, con un gobierno que no es serio y que no atiende sus problemas reales”, dijo por su parte Wood.